Skip to main content
Información

El Bienestar Animal bajo ataque: Jineteadas

Desde su creación el Partido Verde Animalista (PVA) tiene una postura clara y sostenida hacia la abolición de las jineteadas, sin embargo este artículo se centrará en el uso político partidario de la discusión sobre la permanencia o la abolición de las jineteadas en Uruguay.

Esta tensión creciente sobre la permanencia de jineteadas se ha transformado en mercancía electoral y utilizada para atraer la simpatía partidaria de quienes se aferran al negocio de las jineteadas y son conscientes de que el rumbo de la sociedad actual ya no los valida como antaño.

Las dos perspectivas en conflicto nunca han estado en igualdad de condiciones, la sociedad civil de protección animal ha fundamentado durante décadas su oposición a las jineteadas, mientras que quienes hacen de esta actividad un negocio, solo se amparaban en la seguridad de la TRADICIÓN, con mayúsculas y acentuación.

Hoy es claro que la carga de la prueba ha cambiado y cada vez se hacen más visibles los intentos desesperados por sostener el negocio de las jineteadas y reconstruir su aceptación social.

Un primer avance en esta dirección puede identificarse en la escolta de caballos que acompañó al expresidente Luis Lacalle Pou en su asunción de mando en el año 2020. Con este gesto, Lacalle Pou reconocía y validaba las actividades de explotación equina colocándolas en el centro de atención y acercándolas indiscutiblemente al poder del Estado.

Este mensaje del líder del Partido Nacional no pasó desapercibido por nadie y menos por el Frente Amplio, que históricamente reúne su núcleo fuerte de votantes en la zona metropolitana, con una inclinación mayor al progresismo que al tradicionalismo, pero que acababa de perder una elección nacional.

Los sucesos que siguieron son constatables. Entre 2020 y 2024 el gobierno de Canelones, a cargo del actual presidente de la república Yamandú Orsi, dió pasos concretos y constantes para ganar reconocimiento y apoyo en el Uruguay profundo, bastión del Partido Nacional.

Para la creación de una Unidad Ecuestre, los jerarcas de la Intendencia de Canelones fueron en busca de Esteban Vieta, que en ese momento se desempeñaba como Concejal del Municipio de Sauce por el Partido Nacional y desarrolló toda su carrera política en base a las actividades ecuestres. Desde esta Unidad el gobierno de Canelones recorrió el país, Intendencia por Intendencia con una fuerte impronta tradicionalista de defensa y desarrollo de actividades ecuestres con foco en las jineteadas.

Las consecuencias de esta estrategia partidaria no se hicieron esperar. El Frente Amplio asumió el gobierno nacional el 1ro de marzo de 2025 y el 12 de marzo, a través de la resolución 618/025 del MGAP, el presidente Orsi evita que entre en vigencia el reglamento de jineteadas aprobado por en Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). Desde entonces y hasta la fecha, el gobierno nacional ha dispuesto todos los recursos posibles para que las jineteadas, que hoy cuentan con la desaprobación del 58 % de la población (datos de INBA en 2023) vuelvan a prosperar en Uruguay.

Dando continuidad a la línea que se desarrolló desde la Unidad Ecuestre de la Intendencia de Canelones, en agosto de 2025 su exdirector fue designado como representante del MGAP en INBA, asumiendo la presidencia del Directorio.

Para comprender cabalmente la situación, debemos tener en cuenta que el Directorio de INBA en 2023 tomó postura frente a las jineteadas, señalando que son violentas y no deseables desde el punto de vista del bienestar animal.

A pesar de esto, en un rol de vocería no definida por INBA, el representante del MGAP ha desarrollado una estrategia de comunicación de amplio despliegue en medio y en nuevas recorridas departamentales con una defensa de las jineteadas en nombre del Instituto Nacional de Bienestar Animal y en contra de la postura institucional. Esto incluye la solicitud de un nuevo aplazamiento para el reglamento de jineteadas como parte del directorio de INBA pero en contra de la resolución oficial y reglamentación del Directorio de INBA.

Como ciencia, el Bienestar Animal se encarga de medir el estado de un animal en relación a sus intentos por hacerle frente al ambiente en el que se encuentra (Donald Broom, 1986), en ese sentido para determinar si el bienestar de un animal es alto o bajo, se debe considerar a los individuos en su nutrición, salud, ambiente, comportamiento y principalmente sus estados mentales (Mellor y col, 1994 – 2020). A nivel político, este concepto se encuentra en disputa y prácticamente cooptado por las diferentes industrias de explotación animal para vender un aparente interés en el sufrimiento animal. Será necesario un desarrollo aparte para fundamentar por qué un Instituto de Bienestar Animal como el INBA es un activo político invaluable para la explotación animal si se vacía de contenido y se aleja del bienestar de los animales como su objetivo.

Las acciones sociales en contra de las jineteadas pasaron de ser reclamos aislados en un país tradicionalista a generar una tensión social que obliga a quienes lucran con el negocio de las jineteadas a buscar defensores, hasta el punto de valerse de la propia estructura del Estado en contra del Bienestar Animal y del interés social. El panorama político actual es complejo y podemos afirmar sin titubeos que el Bienestar Animal se encuentra bajo ataque en nuestro país, sin embargo las decisiones del gobierno se presentan como respuesta a una realidad social que cada día se hace más significativa, la violencia hacia los animales va acumulando rechazo en todo el país y las jineteadas están muy cerca de encontrar su fecha de caducidad.